A pesar de mi poca tradición carnavalera, después de celebrar mis 31 como merecían (fiesta hasta las 9 de la mañana), nos fuimos a pasar el fin de semana a Oruro, ciudad que se encuentra a 3700 metros de altitud y que celebra los carnavales más famosos del país. Son tres días de fiesta en los que representantes de todas las regiones, bailan, saltan y tocan como agradecimiento a la Virgen del Socavón (Virgen de la Candelaria). Esta santa, virgen y pura liberó a la ciudad, según la tradición, de cuatro plagas que el diablo había enviado contra su población. La víbora, a quien troceó en cuatro trozos, como se puede observar en una las colinas de la ciudad, las hormigas, pulverizadas en arena fina, el sapo, convertido en piedra y el cóndor también paralizado.
Lo dicho, tres días de locura, de baile infinito y el consiguiente alcohol para soportarlo. Nosotros desde las gradas acompañamos la fiesta y la continuamos en las calles de la ciudad, no menos animadas. No vamos a hacer balance de las horas dormidas, porque “pa qué”.
Los creyentes prometen a la virgen tres años de baile por las calles de Oruro, algunas personas lo hacen durante más de 20. Cuatro kilómetros de recorrido que ni el granizo repentino que cayó el domingo sobre la ciudad es capaz de interrumpir. Lo dicho, una locura. Ahí va una relación seleccionada de los diferentes grupos y danzas que desfilaron por la Avenida 6 de Agosto.
LOS TINKUS mis preferidos
LA DIABLADA Y YO
Aquí la religión católica, impuesta ya sabemos todos por quien, se vive de manera muy peculiar. Los evangelizadores tal vez han pensado que han logrado convertir a los “salvajes”, pero éstos han incorporado las creencias impuestas a las que ya existían en estas tierras sin Dios. La Pachamama, el Tío (diablo-dios del interior de las minas), el Condor y cientos de creencias precolombinas que se funden con las teorías católicas y conviven en el día a día de la gente de una manera natural. Este mural que se encuentra en el Santuario de la Virgen del Socavón, puede daros idea de lo digo.
La pandilla cruceña regresó a sus responsabilidades con la cooperación española u otros empleos y yo aproveché para darme un paseo por el país. Desde Oruro sale un tren (una de las pocas líneas ferroviarias con las que cuenta Bolivia), que va camino del Sur y llega hasta Argentina, pasando por Uyuni, mi destino.
Por orden de aparición: María, la superbibliotecaria (joven cooperante), Samuel que muchos conocéis mi casero junto la que le sigue que es Silvi, más atrás Laurita, una bióloga aguerrida (joven cooperante también), el de amarillo Tomás, vive en el Chapare pero de vez en cuando se junta con la plebe y más arriba con la cámara de vídeo Ariel, cruceño y actor con un pasado adventista oscuro. Todos vamos con plásticos porque es costumbre lanzar globos de agua en Carnaval, se parten de risa los bolivianos, ellos son así.
Fuente: http://martaspicoteos.blogspot.com







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